viernes, 24 de agosto de 2012

Un apropiacionismo místico



Recientemente se ha producido un sorprendente hecho místico-cultural, suficientemente difundido en los telediarios de las distintas cadenas públicas, autonómicas y privadas, así como en la prensa de información nacional e internacional, que ha conseguido hacer bajar la prima de riesgo y subir el Ibex simultáneamente, sin que los economistas más avispados hayan podido aportar explicación racional alguna. Me estoy refiriendo a la restauración-transmutación de una pintura realizada sobre la pared de una pequeña iglesia del pueblo baturro de Borja. Dicha pintura o fresco, datada a finales del siglo XIX o principios del XX, representa –mejor dicho representaba– un hermoso retrato de un Cristo doliente cubierto con su correspondiente corona de espinas. 

La autora de dicha transmutación mística, autodenominada como “restauradora al servicio de la Iglesia”, tal vez dirigida por el soplo creativo del Espíritu Santo, ha conseguido transformar una pintura muy común denominada Ecce Homo, como muchas otras similares, en una intervención del Arte Contemporáneo. Voces rasgavestiduras se han alzado implorando una rápida desrestauración o deconstrución de esta nueva obra, cumbre del apropiacionismo artístico de vanguardia de origen religioso, para devolverla a su penoso estado anterior. Jamás el pueblo de Borja, ni su alcalde, ni su ermita, ni su Cristo, ni esta restauradora octogenaria por la gracia de Dios, habían tenido mayor cobertura informativa que en estos días de abulia generalizada entre la población creyente o descreída. Escasos, por no decir nulos visitantes, habrían realizado peregrinaje alguno con objeto de visitar esa pintura hoy ya transmutada ni la iglesia, tampoco el cura, el alcalde y ni siquiera al concejal de cultura de ese pueblo zaragozano habrían sido objeto de esa peregrinación. 

Frente a la opinión del párroco local de que hay que tapar la nueva pintura para evitar mofas, manifestando que era una obra no catalogada que antes de la actuación autónoma de esta vecina se la comía la humedad; yo me permito opinar todo lo contrario. Si Dios ha permitido todo ello sin fulminar a su autora, es que ha sido esa su santa voluntad. Hay que adaptarse a los tiempos que corren y la promoción casual de este hecho, se debería aprovechar como promoción turística para tan hermoso pueblo.


Por otra parte, la nueva pintura está llena de modernidad y recuerda al estilo de Modigliani en sus momentos más inspirados. De haberlo hecho, ¿como habría interpretado Modigliani a un Cristo?: seguramente así, de forma muy parecida a lo hecho por la anciana creadora. 
He dejado pasar 24 horas, como suelo hacer habitualmente para macerar las letras, y oigo en las noticias con sorpresa y satisfacción, que mis pensamientos de papel han sido escuchados, antes incluso de su publicación. Son ya más de 11.000 firmas, más del doble de la población de Borja, las que defienden la permanencia de esa nueva pintura ejemplo del apropiacionismo místico, en lugar de ocultarla a la vista de los estudiosos como propone el párroco. Incluso un trabajador de la gasolinera de Borja afirma no haber llenado en toda su vida laboral tantos tanques de vehículos visitantes como en estos días; unos atraídos por la fe y otros por la curiosidad, esa forma de fe tan nuestra. 

Los comerciantes del pueblo y la mayoría de sus habitantes ven en este hecho providencial el punto de partida para el futuro desarrollo de un pueblo que no lo conseguiría mediante las políticas involucionistas y de recortes de Rajoy, ni tampoco mediante el poder emanado de la faz del Cristo de la pared, ya desaparecido. Desde aquí insto a las autoridades de Borja a que registren rápidamente la nueva pintura, ya que un avispado fabricante de camisetas se ha apresurado a ofrecerlas con la imagen a través de la Red por 12,50 €, gastos de envío incluidos. 

 
   
Superado por esta realidad mágica y antes de que a alguien se le ocurra denominar este hecho como milagroso, yo lo postulo como milagro ante las más altas instancias vaticanas, incorporándolo al catálogo de transmutaciones iniciadas tiempo ha, con la conversión del agua en vino y de los panes en peces, deseando que el ansia de peregrinaje que anida en nuestros corazones, dirija a decenas de miles de ciudadanos parados, movidos por la curiosidad o por el dogma –no por el Arte– hacia los campos de Borja para fortuna de sus habitantes y mayor esplendor de esa afortunada villa.  

viernes, 20 de abril de 2012

Lo siente, se equivocó, no volverá a suceder


                   
      Según la Constitución, todos tenemos derecho en nuestra vida privada a matar elefantes y búfalos en África como viene haciendo desde hace tiempo nuestro monarca, o a darles de comer cacahuetes en los zoológicos como hacen nuestros hijos. Y no es que sea de mi agrado que los elefantes estén encerrados en esos recintos o en circos, pero siempre será mejor para ellos que estar en el punto de mira de la escopeta de un rey en Botswana. A estas diferentes posturas de ejercer nuestros derechos privados entre varias opciones, es a lo que denominamos “libre albedrío” que no hay que confundir con “libertinaje”, un concepto con el que sustituyó el de la palabra “libertad”, Franco, caudillo educador que también instruyó en el uso de las armas de fuego por los campos del Pardo, entre encinas, a nuestro monarca durante su juventud, junto a la lectura de la revista “Jara y Sedal” en lugar de “El Libro de la Selva” de Rudyard Kipling. Es cierto que en El Pardo no había búfalos ni elefantes ni cacahuetes para ofrecerles, sino más bien conejos, perdices, corzos o jabalíes –ninguno de ellos en peligro de extinción– y cartuchos de postas para acabar con ellos. Debió de ser más tarde, al renegar de su preceptor –para nuestro bien– alcanzando la ansiada corona, cuando inició su afición por la caza mayor, o muy mayor a la vista del tamaño de las últimas piezas cobradas. Las diferentes especies y número de estos animales salvajes que su majestad ha abatido durante sus treinta y cinco años de reinado, es una incógnita irresoluble por pertenecer al secreto de Estado y a la Casa Real. Solamente sabemos que en 2004, a través de la prensa rumana de la que se hizo eco “El Mundo” (17/10/2004), abatió diez osos y un lobo en una cacería amañada en Rumanía. Posteriormente en 2006, en declaraciones de Serguéi Stárontin funcionario local del departamento de Conservación y Desarrollo de los Recursos de Caza de la región de Vólodga en Rusia, recogidas por “El País” (20/10/2006), se supo que el monarca invitado en aquella ocasión por Putin, y engañado creyendo que era una fiera salvaje, abatió a un viejo oso amaestrado llamado “Mitrofán” de un solo tiro, durante un viaje de amistad que hizo a aquel país. En cuanto al número de cabras monteses abatidas en Gredos, no existen datos fiables, al ser partidas de caza tratadas como materia reservada. En su defensa hay que alegar que no hay ninguna constancia de que haya participado jamás en la caza del lince ibérico en Doñana. Evidentemente por seguridad nacional, todas estas noticias han sido permanentemente desmentidas por la Casa Real y muy poco difundidas por los medios, que respecto a su figura siempre han aplicado una tolerancia cien o un prudente y cómplice silencio informativo.
  Un amigo personal del rey, Antonio Sánchez Mariño, cazador como él y escritor en el tiempo que le deja libre la caza mayor, que afirma haber abatido cerca de 1.300 elefantes a lo largo de su productiva vida, nos ha proporcionado recientemente una edificante entrevista en Tele 5 a donde acudió sin escopeta en defensa del derecho del rey para ejercer este tipo de actividades –menos dañinas según Mariño que las provocadas por el derecho al aborto–, con “perlas” como estas: “Cazar no es matar, matar es repugnante, mientras que cazar elefantes es un arte además de una experiencia única que implica riesgos (...)”, “La gente tiene sensibilidad para la caza del elefante pero no para matar niños abortando (...)”, “Todos esos desgraciados, carroñeros que hay en nuestra patria no hacen más que escarbar en la basura (...)”, “El rey puede hacer lo que le de la gana porque tiene que aguantar a los españoles y la gente no lo entiende porque todos son una panda de ignorantes (...)”. Es evidente que este noble y fiero cazador ha confundido definitivamente la velocidad con el tocino, desvinculando la muerte de la caza, equiparando la cacería con el aborto, confundiendo a los ciudadanos con buitres o hienas, y finalmente atribuyendo su propia ignorancia al pueblo español.
   Desde muy joven, por no haber sido educado durante una República ni bajo una Monarquía, mi alma permanecía apolítica o políticamente virgen, aunque mi atracción natural hacia Brigitte Bardot unida a una carencia de afección por el “generalísimo”, indicaban ya una incipiente admiración hacia la República Francesa, mucho más sensual ante mis ojos de adolescente que la Falange y el Movimiento juntos. Años más tarde descubrí frente al traje de baturra hasta el cuello y el pañuelo recogido al moño de la monárquica Agustina de Aragón, los pechos y la melena al aire de una mujer llamada Libertad en el cuadro de Eugène Delacroix, “La Libertad guiando al pueblo”, que simbolizaba la República. En ese mismo instante me hice republicano. Pasó el tiempo, y, gracias a su sangre borbona, a la abdicación de su padre y a la muerte de su preceptor, Juan Carlos accedió al poder con el título de Juan Carlos I  rey de España. Poco después en 1978, la República de China, regaló al monarca dos osos panda macho y hembra, llamados “Chang Chang” y “Shao Shao” y el rey en lugar de cazarlos los depositó en el Zoo de Madrid. Estos hechos unidos a que nos salvara “por los pelos” del bigote de Tejero el 23 de febrero de 1981, enternecieron mi corazón republicano que se inundó de tolerancia monárquica. Un año después, en 1982, de la feliz unión de aquellos osos panda reforzada por la inseminación artificial de un tercero, nació “Chu Lin”, que se convirtió rápidamente en una estrella mediática a la que el grupo infantil “Enrique y Ana” dedicó una tierna canción que fue un gran éxito entre los niños y algunos adultos de entonces y de la que todavía recuerdo esta estrofa: “Es el panda, es el panda, un osito que aún no anda...”. Finalmente, en 1996, después de la muerte de sus progenitores, “Chu Lin” falleció de pena y de una afección intestinal. Para honrar su memoria, la reina Dña. Sofía inauguró una hermosa estatua del panda realizada en bronce y con esta inscripción: “Los niños a Chu Lin”. Gracias a la amplia difusión de esas noticias y a la nula sobre las actividades cinegéticas de su majestad, el corazoncito rojo de algunos republicanos se fué tiñendo en parte de un azul monárquico por desconocer las aficiones secretas del rey.
   De la misma manera y por razones incomprensibles para un buen cazador, Don Juan Carlos fue nombrado desde su fundación en 1968, socio fundador y presidente de honor de WWF (Wild World Life) España, también denominado ADENA (Asociación para la Defesa de la Naturaleza, cuyo popular logotipo es el mismísimo panda Chu Lin), a no ser que esta institución conservacionista excluya la protección de los animales salvajes en sus estatutos dedicándose exclusivamente a salvar el bosque mediterráneo y a los pandas.
    Hemos visto y oído hace unos días, cómo al salir de la clínica tras su operación de cadera y en un arranque de arrepentimiento, el rey, con la mirada baja, ha pronunciado la siguiente frase: “Lo siento, me he equivocado, no volverá a ocurrir”. Mucho se está especulando sobre el sentido de ella; si lo que siente y de lo que se ha equivocado es de su trayectoria como cazador, o solamente por su última pieza cobrada, o de su caída, o del viaje a Botwana. En cuanto a que no volverá a ocurrir, ¿significa eso que va a decir definitivamente adiós a las armas? Yo prefiero ser optimista y pensar que el monarca, que cree en Dios porque de él emana su poder terrenal, está arrepentido de haber exterminado a tantos animales hermosos producto de miles de millones de años de evolución desde las primeras bacterias, o de solo poco más de una decena de miles de años desde el Paraíso de ser producto de la Creación –especies hoy en peligro de desaparición por las cacerías como antes lo estuvieron por el Diluvio–, colgando por ello y por el bien de los animales que aún están en libertad, esas escopetas que carga el diablo. Por ello, mi corazón republicano para no liarla más, ha cogido un ligero tinte monárquico mientras que los familiares de los cientos de piezas abatidas por su majestad estarán hoy algo más reconfortados en su dolor por la disculpa del rey Juan Carlos.


"Y llegó la Monarquía" (1975)



  

viernes, 13 de abril de 2012

Procesionando: la procesión va por dentro

   

     Ha terminado la Semana Santa, o la “Santa Semana” como gusto redenominarla, que es el espacio temporal donde se regodean (regodearse –según la RAE–: De re- y el latín gaudĕre, alegrarse, estar contento.Verbo pronominal coloquial. Deleitarse o complacerse en lo que gusta o se goza, deteniéndose en ello) miles de creyentes y espectadores espectantes, repitiendo año tras año la ceremonia del tormento y el dolor; por lo cual no les alabo el gusto. Tamaño espectáculo me trae a la memoria subconsciente un sueño que tuve de niño, seguramente producto de esta reiterativa Semana que en aquellos tiempos lo llenaba todo, eliminando de la vida cotidiana todo lo que no fuera sufrimiento o angustia, sustituyendo la música gozosa por los requiems clásicos, el cocido con morcillo por las patatas con bacalao, y las películas del Oeste por las de Romanos en el mejor de los casos. Pero vayamos al sueño: en él, estando yo solo en una habitación, la mía, en un 6º piso en el que vivía junto a mi familia, sentía de pronto de forma irrefrenable la necesidad involuntaria de arrojarme por la ventana, yendo a estamparme contra la acera 18 metros más abajo. Por un extraño milagro –o sortilegio– no me despanzurraba en el impacto, aunque sí sentía en mis huesos y en mis carnes los dolores correspondientes a aquella desafortunada acción. Sin desfallecer y tratando de contener el dolor, me incorporaba recomponiéndome poco a poco sobre mis pequeños pies intactos y tras subir peldaño a peldaño por las escaleras los seis pisos que me separaban de mi casa (estaba expresamente prohibido a los menores de 14 años no acompañados por adultos subir en el ascensor), volvía a repetir la operación una y otra vez, hasta que el maldito sueño abandonaba mi cabeza o con suerte era despertado por mi madre para acudir al colegio.
   











        Afortunadamente, aquel sueño desapareció de mi vida no volviendo a repetirse nunca más, cosa que no ha sucedido con esta Santa Semana, muchos siglos después de que a algún iluminado se le ocurriera añadir unas gotas de hiel todos los años por las mismas fechas a la vida de los seres humanos en el paraíso católico, más allá de las que la propia vida nos regala; a unos más, a otros menos, y a los menos casi nada. Ejemplos del sufrimiento humano tenemos a diario en los telediarios, pero es cierto que esas desgracias son reales, no representadas, y todos somos conscientes de que nos conmueve más el teatro que la vida misma. Lloramos en el cine, pero al salir a la calle enjugándonos las lágrimas, somos incapaces de compadecernos ante el mendigo que duerme entre cartones delante de la taquilla. ¡Paradojas del alma humana! Todos hemos visto también llorar, en esta reactualizada Santa Semana pasada por agua, a hombres como castillos, mujeres enlutadas y niños inocentes, al no poder ver desfilar a sus ídolos de madera o escayola por culpa del cielo, sin atribuir ese desgraciado hecho a que todo el colectivo de cristos y vírgenes están ya muy hartos de tanto trasiego, e intentan conjurar a las nubes en contra de los humanos para que les dejen lamerse tranquilamente las heridas en sus retiros piadosos.
    Voy a detenerme un momento en la cera, ese ecológico producto elaborado por las abejas de Dios que contribuye a dar aún mayor explendor a estas fechas, sacándonos de la oscuridad mediante decenas de miles de cirios que en esos días desparraman alegremente por nuestras calles, avenidas, plazas y aceras (especialmente en las ciudades de Andalucía), toneladas de líquido ardiente semejante a aquel otro que se derramaba desde lo alto de las murallas de los castillos sobre las cabezas de los enemigos que pretendían tomar esas mismas ciudades, instándoles a cambiar de actitud. Esta cera líquida, mezclada con el habitual humus del suelo, se transforma en un mejunge negro que se adhiere amorosamente a las suelas de nuestros zapatos y a los neumáticos de nuestros vehículos. Gracias a esa capa deslizante, las caídas de peatones y accidentes motorizados se disparan durante y después de esas fechas, aunque no existen estadísticas fiables del incremento en número de muertos y heridos en las semanas corrientes posteriores a la Santa por esas causas. Es el precio que tiene que pagar la sociedad por dar trabajo a las abejas para elaborar tanto cirio, en unos días en los que es más arriesgado ser peatón que costalero, e incluso conducir una “scooter” que un trono. Estos desgraciados accidentes van acompasados, no por saetas, sino por un sonido semejante al maullar de un gato que proviene de los neumáticos de los vehçiculos a dos y cuatro ruedas, mientras distribuyen equitativamente por toda la ciudad el mejunge sagrado. Como el tiempo todo lo cura, pasados unos meses, la madre Naturaleza mediante la lluvia, el sol y el viento, acaba por eliminar esos restos de cerumen; excepto algunos que quedan para siempre fosilizados sobre el asfalto confiriéndole unas hermosas manchas impresionistas de color oscuro. Y para el año siguiente, vuelta a comenzar el ciclo pasional favorecido por unos gobiernos que cada vez con más resolución, prefieren que sus súbditos pierdan el trabajo antes que la fe y algunas costumbres llamadas buenas.
   Un aspecto importante que siempre me ha llamado la atención por estas fechas es el carácter pagano de las creencias en un solo Dios verdadero aunque plural. Me refiero al Hijo e incluso a la Madre que aunque no es diosa, es Virgen. De estos Hijos y Vírgenes, los hay cientos, tanto o más que entre los dioses y diosas de las antiguas Grecia y Roma juntas. En cada ciudad, en cada pueblo y hasta en cada barrio, sus habitantes o vecinos cegados por un paganismo plural, advocan a sus Cristos y Vírgenes particulares sin importarles un pimiento los de otras ciudades, pueblos cercanos o incluso barrios colindantes. El común oír a la gente pía decir “le tengo mucha fe a la Macarena” aunque no tengan ninguna por la Virgen de Montserrat, que además es catalana, o por la de la Candelaria que es negra y habita lejos. Y a los que beben los vientos por el “Cristo de los Faroles”, les importa un comino “Jesús el Rico” aunque también sea andaluz además de malagueño. Algunos incluso, jugando con más de una baraja, ruegan favores a varios Cristos y Vírgenes por si el contrario o la contraria, poco favorables, no les quisiera escuchar. Es como la costumbre de comprar varios números de la lotería en vez de apostarlo todo por uno solo persiguiendo el “gordo”. Todo esto es visto con buenos ojos por nuestros gobiernos complacientes que contemplan con satisfacción como sus mandados se olvidan por unos días de los mercados, las primas de riesgo, el Ibex 35, los “bonus malus”, la Merckel y el Sarkozy, los recortes necesarios, e incluso, de que se han quedado ayer sin puesto de trabajo por la gracia de Dios y la reforma laboral. Mientras éste y los otros dioses y vírgenes, agradecidos por las subvenciones estatales hacia esas sagradas prácticas, se contienen de enviar rayos destructores sobre las cabezas de unos gobernantes dóciles con la fe pero implacables en las reformas, como aconteció en su día con Sodoma y Gomorra, donde las únicas procesiones que se celebraban eran las del orgullo gay.

viernes, 16 de marzo de 2012

Tonterías, las justas


   Con imaginación, la tontería puede llegar a ser una nueva fuente de riqueza. Es evidente que ya lo es mediante la telefonía móvil. Solamente deletreando el nuevo nombre y apellidos de la antigua estación de metro –o boca de metro como gustaba de llamarse antes– de la Puerta del Sol, nombrada simple y llanamente “Sol antes del evento “Estación Sol Galaxy Note”, podemos certificarlo: –¡Ding-dong, próxima parada, “Estación Sol Galaxy Note”! 
 Cuando ya pasado un mes (tiempo contratado por la firma patrocinadora con la Comunidad de Madrid) los ciudadanos-viajeros se hayan habituado a esta nueva jerga, la estación volverá a quedarse desnuda con “Sol” a secas y todos sentiremos que hemos perdido algo; la tontería y el móvil, por ejemplo. Afortunadamente la cabeza dirigente de esta Comunidad, la del “¡alá Madrid!”, tiene ya pensado otras desafortunadas señas de identidad para el astro rey. En meses sucesivos podrá pasar a llamarse Estación Sol McDonald’sEstación Sol Woman SecretEstación Sol Orage, o Estación Sol Nivea; estas dos últimas bastante apropiadas para el color y el calor de las radiaciones solares. Las propuestas  son inagotables. Con estos ingresos, se podrán reducir las subvenciones al billete de Metro sin subir su precio, en torno a unos 3 céntimos de euro para el billete sencillo y en unos 21 cénts. para el “bonometro”; o en su caso, vaya usted a saber, sufragar parte del sueldo mensual de la Presidenta de la Comunidad incluidos seguridad social y planes de pensiones para la vejez de su señoría, en un intento de conseguir el déficit cero. Con ello la ciudadanía verá resueltos sus apuros económicos por ahora aunque su vida se vea convertida en algo similar a la “zona cero” de Nuevayor como dicen los castizos. Para que estos apuros no reaparezcan más adelante, infinidad de “twitteros” han avanzado originales propuestas para otras estaciones secundarias, como: “Estación Pan Bendito Bimbo”, “Estación Chuecapics”, “Estación Corporación Dermoestética Ópera”, “Estación Bankia de España”, “Estación Campofrío de las Naciones”, “Estación Vicksálvaro”, “Estación Lavapiés Devorolor”, “Estación Vinateros Don Simón”, “Estación Seat Ibiza”, “Estación Islas Filipinos”, “Estación Príncipe Píoneer”, “Estación Audi Cuatro Caminos”, “Estación Estrella Damm”, “Estación PortaVentura Rodríguez”, “Estación Delicias Findus”, “Estación Avenida de American Express”, etc...
 Estos bravos dirigentes nuestros de cada día, herederos de aquellos otros gloriosos que fueron capaces de cambiar su reino y el nuestro por un caballo o de venderlo por un plato de lentejas, con lucidez, apoyados por la singularidad de nuestra Ñ y con ideas geniales como esta, van a sacarnos de su recesión, conduciéndonos al paraíso prometido en sus programas electorales a través de ríos de leche y miel. Yo les animo a convertir nuestras calles y plazas mediante imaginativas propuestas, en reclamos publicitarios siguiendo la estela de Sol, cambiando sus nombres repetidos hasta la saciedad por los de nuestros benefactores, llámense Sony, Zara, Ligeresa o Nocilla. Obtendrán con ello los recursos suficientes para acabar con el paro creativo aunque de nuestra memoria se borre el nombre de nuestra calle, sustituido por el apellido de una hamburguesa que es la que pasará ahora a pagar el IBI y la mahonesa. Lástima que aquí en Málaga no podamos disfrutar de estos revolucionarios métodos para captar ingresos publicitarios: todavía no tenemos Metro y ni siquiera están decididos los nombres de sus estaciones; aunque asistiendo estupefactos a la iniciativa madrileña, mejor no imaginarlos.

  
  Por mi parte, recuerdo con nostalgia cuando de niño pasaba una gran parte de mi vida viajando en el viejo Metro de Madrid, con sus traquetreos, aglomeraciones y sabrosos olores, de casa al colegio y del colegio a casa, atravesando estaciones con nombres sensuales o de personajes esotéricos, de lugares lejanos nunca antes visitados o con destinos que conducirían a ellos: Delicias, Palos de Moguer, Príncipe Pío, Argüelles, Neptuno, Cuatro Caminos, Vallehermoso, Vistalegre, Estación del Norte..., y sobre todas ellas, Sol, el centro de la vida, el astro rey, el que nos calienta y nos ilumina. Por ello si yo hubiera podido hacerlo entonces con mi corta edad, habría engrosado la fantasía en vez de las arcas públicas, cambiando todos aquellos nombres menos el del Sol y Neptuno por el de planetas misteriosos y lejanos: Mercurio, Venus, Marte, Urano, Plutón...; o por estrellas y galaxias, todas ellas girando a mi alrededor al levantar la cabeza para observar el techo de vagón escuchando por los altavoces: "Próxima estación Vía Láctea". Pero de niño, hoy solo me queda la fantasía y la cabeza gacha. Y a nuestros dirigentes, ni eso. 

  P.D.: Es posible pero no probable que la publicidad nos saque de la crisis, siempre que los que todavía conserven un cierto poder adquisitivo y poco entendimiento, se dediquen a comprar compulsivamente todo lo que nos recomienden en las nuevas estaciones del Metro de Madrid. En cualquier caso, los indignados del 15-M lo van a tener más difícil desde ahora para enviar sus “twitts” con las convocatorias para sus concentraciones. Tendrán que teclear más duro para escribir “A las 12 en la Estación Sol Galaxy Note”, que “A las 12 en Sol” como lo hacían antes. A no ser que adquieran el nuevo teléfono ahora anunciado que llevará automatizada dicha convocatoria.


  

domingo, 12 de febrero de 2012

Ciega, pero no manca




Ni apruebo, ni respeto, ni comparto,... ni.
    Los ciudadanos hoy están divididos. Unos se frotan las manos de felicidad y otros compungidos entornan los ojos con tristeza. Unos piensan que la verdad ha triunfado y otros que la mentira ha vencido. Unos se alegran de que Camps sea declarado inocente y otros se lamentan de que Garzón lo sea como culpable, mientras, Pinochet y Franco desde el infierno brindan con sus demonios por la justicia española. Y en este otro infierno, nuestro mundo, al mismo tiempo, todos los condenados por dicho juez y los que estaban pendientes de  serlo, brindan unánimemente a la sombra o cara al sol. En otros tiempos, otros jueces representando también a la Justicia, condenaron e hicieron cumplir condena por unanimidad a ciudadanos culpables que con el paso del tiempo, otra nueva Justicia declararía inocentes. Los jueces evidentemente, se equivocan más veces que aciertan, como todos nosotros, unas veces a sabiendas y otras porque también son humanos y tienen su corazoncito. En este caso los 7 magníficos sabrán porqué se han equivocado, o tal vez no, pero es altamente sospechoso que un gremio en el que nunca hay unanimidad, en este caso concreto la haya habido. Voces tertulianas se escuchan afirmando con rotundidad que 7 grandes jueces no pueden estar unánimemente equivocados. Que se lo pregunten a los que formaron parte del ya extinguido T.O.P (Tribunal de Orden Público) cuando extendían condenas para ser ratificadas por el innombrable. También es cierto, o ellos –los de ahora– sabrán si lo es, que no todos se nutren de la misma ideología. Sería demasiado casual, porque casualmente las ideologías representadas por esta alta institución llamada suprema, se reparte entre los dos también llamados grandes –por el número de votos– partidos que nos gobiernan alternativamente desde los albores de esta nuestra democracia; y que en este caso ambos tenían sus reproches que hacer, guardado en sus corazoncitos, respecto al juez-estrella. El ciudadano en el fondo sabe bien que la Justicia es una pantomima en la forma que en algunas ocasiones no yerra en el fondo. “Juicios tengas y los ganes”, decía el saber popular parodiando una especie de lotería en la que se nombra inocente al que le toca el “gordo”. Es realidad que seguimos rigiéndonos básicamente por el derecho romano, aquel que crucificaba a los rebeldes por serlo. Por eso nunca fui amigo de jueces, ni siquiera de Salomón, el paradigma de la justicia ciega, ese rey que estuvo dispuesto a dividir el cuerpo de un recién nacido como si de un cochinillo de Segovia se tratara. El envite le salió bien, igual que a Cándido le salían los cochinillos del horno en Segovia, pero si no hubiera sido así, no creo que ni siquiera hubiera pestañeado por ello. Así es la Justicia, la buena y la mala, para bien y para mal de los juzgados que somos el resto, los anónimos, excepto en ocasiones excepcionales como ahora, en la que se juzga a si misma representada por alguien del gremio confirmando lo dicho. 
    Siempre me ha aterrorizado que un individuo aparentemente como nosotros, por ejemplo el vecino del 1º que también es juez y que hizo unas oposiciones con tesón para ganarse la vida, pueda decidir sobre la de los demás solo por haber obtenido tan deseada plaza. Tampoco debemos olvidar que la justicia se ha ejercido siempre desde el poder, desde cualquier poder, algo, poco, o nada legitimado, daba igual, y muchos representantes de la misma en ocasiones históricas, desde Roma hasta hoy, pasando por el III Reich y Stalin, han pasado también de una legitimación a otra como el que juega al juego de la oca. Una de las mayores tonterías que se han dicho nunca, es esa de que “la Justicia es igual para todos”, porque la Justicia podrá ser ciega, pero desde luego no es manca.

viernes, 3 de febrero de 2012

¡Albricias!


  Gracias señor Rajoy por despolitizar al fin la justicia, haciéndola más conservadoramente corporativa. Así evitaremos juicios múltiples a jueces por buscar la verdad y veredictos erróneos de jurados encontrando la mentira. Tal vez algún día cercano, durante su actual periodo de gobierno, la clase política tome nota y decida votarse también corporativamente a si misma, librando de ese deber a los ciudadanos y perpetuando con ello a su partido mediante el apoyo de una mayoría absoluta estable. Enhorabuena añadida por crear un canon para los recursos judiciales, de esa manera la mayoría de los ciudadanos que antes recurrían no gastarán ahora lo que no tienen, contribuyendo con ello a reducir el déficit que los políticos crearon. La minoría restante hará muy bien en tirar su dinero intentando demostrar su no culpabilidad. 
    
    Gracias por cambiar la asignatura de “Educación para la ciudadanía” por la de “Educación cívica”, de título más corto y más acorde a los deseos de la Conferencia Episcopal. De ahí al “Catecismo” que aún es más breve y a la fe ciega, tan solo resta un paso. Los hombres y mujeres del futuro se lo agradecerán movidos por una buena educación cívica adquirida. Felicitaciones complementarias por favorecer a la ONG de Dios mejor subvencionada, para que pueda seguir distinguiendo entre el bien y el mal, tanto en política como en sociedad, luchando en cuerpo y alma hasta conseguir la penalización total del aborto derogando la "Ley de interrupción voluntaria del embarazo" y prohibiendo el día antes para erradicar la píldora del día después.
    
    Gracias por promover una nueva y muy eficaz reforma laboral, más acorde a los gustos de los empresarios. Quizás algún día no lejano, el trabajo y el despido nos hagan más grandes, más libres y más delgados. Inteligente medida de austeridad también, congelar o bajar los salarios de los funcionarios aumentando sus horas de trabajo, consiguiendo con ello un incremento en la productividad sin mermar el sueldo de María Dolores de Cospedal, que incluso dispone para darlo a conocer, de una página muy seguida en facebook donde regala un precioso vídeo. Por no quedarse atrás, la alcaldesa de Madrid acaba de hacer unas declaraciones para  abrir boca, promoviendo la participación social, en un intento de sustituir la contratación municipal para asistencia social y bibliotecas, por el voluntariado a fondo perdido tras los recientes despidos de interinos.























    


    Gracias femeninas por tratar de dignificar a la mujer aumentando su cuota de participación en el poder, con ejemplos a seguir como el de la vicepresidenta Sáez de Santamaría, las alcaldesas de Madrid y Valencia, Ana Botella y Rita Barberá respectivamente, o la presidenta de Castilla la Mancha antes nombrada. Si perseveran, cuando sean mayoría en las filas del partido, tal vez consigan erradicar el machismo de raza que aún pervive entre las mismas.
  
    Gracias de nuevo por trabajar codo con codo con Artur Mas en la búsqueda del copago en Sanidad, batalla que tienen perdida los pacientes. Con ese re-pago, cada uno de nosotros seremos partícipes de nuestra propia salud, evitando un exceso de medicación a cambio de tisanas y ahorrando más para gastar lo mismo que antes, cuando las consultas eran gratuitas pero pagadas por nosotros. El eslogan adoptado por ustedes dos y publicitado en TVE a través de un micrófono abierto por la oposición: “Vivo en el lío, ...yo también”; abre futuras perspectivas de colaboración, unidos y en convergencia.

    Gracias por contener su orgullo patrio cuando ríe a carcajadas los chistes malos de la señora Merckel sin traductor, poniéndose a su servicio como un fiel caballero español para ofrecerle el déficit más deseado por ella, ejerciendo para tal fin el poder con mano firme, sin que le tiemble esa extremidad por los recortes obligados en dicho empeño.


    Gracias vitalicias por restaurar la cadena perpetua, aunque sea “light” o revisable antes de la muerte del objeto de la misma, para dar a los malos su propia medicina. Con suerte y resolución tal vez llegue algún día a reinstaurar también la pena de muerte revisable no solo para los toros, aunque para ello tenga que modificar la Constitución y la Fiesta Nacional.


    Y gracias finalmente por darnos motivos para criticar a un gobierno constructivo ahora que ya empezábamos a estar hartos de criticar a uno destructivo.


    Corolario: Así como está demostrado científicamente que Dios existe porque tantos creyentes no pueden estar equivocados, usted también debe de tener toda la razón ya que tantos votantes del PP tampoco podrían estarlo, ¿o no?

domingo, 22 de enero de 2012

Al César lo que es del César





Una curiosidad histórica y un análisis comparativo
El 2 de diciembre de 1975, 12 días después de su muerte, Francisco Franco Bahamonde, nuestro ex-caudillo, reclamaba ya difunto (¿?) sus emolumentos en forma de nómina.
Esta nómina –según el documento adjunto a la izquierda–, ascendía a 168.477 pesetas brutas, no quedando claro, si su sueldo era mensual o anual (si alguien dispone de información esclarecedora, por favor que la haga pública cuanto antes). En caso de ser un salario mensual –como opino yo–, y comparándolo con el salario mínimo en España para ese mismo año que según el Decreto Orgánico 547/1975, ascendía para los mayores de 18 años a 50,49 pesetas brutas (fuente, Wikipedia: Salarios mínimos en España), podríamos afirmar que el ex-caudillo cobraba la misma cantidad que 3.337 de sus compatriotas que disfrutaban salarios mínimos, cifra equivalente a la población de Casabermeja en Málaga o a la de Ricla en Zaragoza; por poner dos casos, uno el de una población cercana a donde habito y el otro el del pueblo en el que todavía vive mi tía Carmen. En caso de que ese sueldo fuera anual, contando con 2 pagas extras y vacaciones pagadas para pescar salmones, entonces el número total de asalariados mínimos equivalentes disminuye drásticamente a 238 individuos, que ya no podrían vivir ni en Casabermeja ni en Ricla, por lo que deberían trasladar su domicilio a Parauta en Málaga, ya más lejos de mi casa, o a Aranda de Moncayo en Zaragoza donde no tengo ninguna tía; poblaciones de habitabilidad equivalente a ese menor número de trabajadores.

Es evidente que los tiempos han cambiado para mejor. Para verificarlo, voy a ceñirme a un ejemplo de rabiosa actualidad. La Presidenta de la Comunidad de Castilla-La Mancha, doña María Dolores de Cospedal, que además de ese cargo también disfruta de una página en facebook, titulada, "El sueldo de María Dolores de Cospedal", donde multitud de fans le escriben diariamente animándola a que se lo suba, cobraba en 2010 la cifra anual (euro más o euro menos) de 241.840 €, según fuentes bien informadas (WikyLeaks).







Partiendo también de la suposición de que María Dolores disfrute de 14 pagas con vacaciones pagadas para jugar al golf, y aplicando el mismo ejemplo que en el caso anterior pero con el salario mínimo actualizado que según Real Decreto 2030/2009 se fijaba en 633,30€ para el 2010, podemos contrastar que la población de asalariados mínimos equivalente ha disminuido de forma notable hasta reducirse a 27 de estos individuos, a pesar de estar parados 7 de ellos. Estos sujetos evidentemente no podrían vivir ni en Casabermeja, ni en Ricla, y ni siquiera en Parauta o Aranda de Moncayo.
Ya que la provincia de Málaga está superpoblada, solamente les he podido encontrar alojamiento en Pozuelo de Ariza, en la provincia de Zaragoza, pero al admitir esa localidad únicamente una población de 24 habitantes, los otros 3 restantes tendrían que establecerse en tiendas de campaña en la meseta manchega, lo más cerca posible del domicilio de la señora de Cospedal para poder votarla con comodidad en las próximas elecciones autonómicas del 2015.











Estos 27 afortunados, ni siquiera se verían obligados en esas nuevas ubicaciones, a utilizar el trasporte público para sus desplazamientos, gracias a las distancias mínimas establecidas entre sus alojamientos y los lugares de trabajo donde cavar patatas o cuidar ovejas, habituales en un entorno rural. Además, sus hijos, de tenerlos, solamente cruzando la calle tendrían fácil acceso a una buena educación rural, pública y gratuita. El médico y la farmacia de guardia en el pueblo más cercano, darían buena cuenta de los escasos males de toda la familia a cambio de un módico copago, gracias al ambiente sano y no contaminante de estos enclaves. No así nuestros desafortunados gestores públicos, que no lo tienen tan fácil, viéndose obligados a vivir día tras día en un estrés permanente entrando y saliendo sin parar de las portezuelas traseras de sus Audis A8. A estos sufridos gestores de lo público, ni sus asistentes, librándoles de la presión de abrir dichas puertas continuamente, ni sus chóferes evitándoles la tensión del tráfico cotidiano, han conseguido mejorar la calidad de su vida pública o privada; y la buena educación que les caracteriza, tuvieron que sufragarla sus progenitores en centros privados y masters en el extranjero sin ninguna ayuda estatal. A esto, en verdad, no podemos llamarlo Justicia Social.
Por ello y para remediar esta descompensación, ya que la salud es el bien más preciado que poseemos los seres humanos, la clase política dirigente es auto-recompensada económicamente por si misma. Aunque es de todos bien sabido que el dinero no da la felicidad, pero tampoco la quita.