lunes, 9 de mayo de 2011

El mundo oculto de la zanahoria


¿Saben ustedes lo que es un rastreador? Los que se hayan educado como yo, viendo películas del Oeste, sabrán a lo que me refiero. En esas películas se encontraba concentrado todo el saber humano occidental, aunque hubiera que buscar y rebuscar en ellas para encontrarlo en su totalidad, como hacía John Wayne. Algunos intelectuales han llegado a ver cientos de veces películas, como, “La Diligencia” de John Ford, en lugar de leer otras tantas el Quijote o La Iliada y la Odisea, obteniendo de ella toda su sabiduría actual. No intentemos por tanto, en algún debate televisado o charla radiofónica –en el espacio dedicado a los televidentes u oyentes– debatir con ellos sobre el color de los caballos, aún siendo la película en blanco y negro, porque quedaríamos como unos analfabetos.

Volviendo al rastreador, muchos jóvenes pensarán que me estoy refiriendo a Google, por ejemplo. Pues no. Un rastreador era habitualmente un mestizo, hijo de James Stewart –hecho prisionero por los comanches– y una hija de Caballo Loco, la hermosa Nube Gris; su padre, Stewart, nunca llegó a tener noticias de él, al ser liberado –semanas después de haber sido concebido el futuro rastreador– por las tropas del Tte. Coronel Custer. El padre de ella, el jefe Caballo Loco, conseguía salir con vida de la incursión, teniendo que cargar desde entonces con el pequeño, alimentándolo hasta que ya adulto, fuera expulsado por el Consejo de Ancianos de la tribu para siempre a pesar de las súplicas de Nube Gris, por tener los ojos azules aún siendo moreno.
















Por falta de tiempo no voy a ponerme a verificar si esta relación entre J. Stewart, Caballo Loco, Nube Gris, y Custer se dio en alguna película y corresponde a la realidad o es producto de mi mente fantasiosa. Ese mestizo –afortunadamente hoy llamado indo-americano–, como decía, estaba habitualmente contratado a sueldo como rastreador de la caballería yanqui, dedicada a perseguir a los indios buenos y a los malos norteamericanos. Al no ser militar estaba eximido del saludo y de una estricta disciplina, lo que le permitía ir a su aire. Normalmente en avanzadilla por delante del destacamento, a pie y mirando al suelo como se puede comprobar en la foto inferior.

Muchas veces me pregunté, porqué los soldados azules no utilizaban perros sabuesos, que solo pedían pan y huesos de búfalo, en lugar de indo-americanos que además de comer alubias con carne en salazón, querían salarios justos. La respuesta estaba en la vista de águila del rastreador, aunque en olfato no llegara a superar al sabueso. En el momento que este individuo, llamémosle Ojo Avizor, localizaba una cagarruta del caballo del indio bueno o del mal norteamericano, podía distinguirla entre un mar de cagarrutas de bisontes e incluso de entre todas las de cualquier manada de Cimarrones a lo largo y ancho del salvaje Oeste. No solamente por su aroma, sino también por su color, aspecto y calidad. A partir de ese instante, tanto el indio como el norteamericano perseguidos, fueran buenos o malos, no tenían escapatoria.
Estaban perdidos, y serían capturados, abatidos, o neutralizados –utilizando una palabra más actual– tarde o temprano; pero siempre antes del final de la película, para que el destacamento pudiera escuchar nuestros aplausos desde las butacas de platea, antes de regresar al fuerte. De nada les serviría a los perseguidos abandonar sus monturas, caminado por el lecho de los arroyos o por enormes piedras graníticas o kársticas como las de La Pedriza –en la Comunidad de Madrid– o las del Torcal de Antequera –en la provincia de Málaga–, intentando no dejar huellas. Todo sería inútil porque así estaba sentenciado en el guión de la película.
Bueno, pues eso es exactamente lo que nos está pasando a todos nosotros, tengamos el sexo que tengamos en toda su rica variedad de tendencias. Seamos buenos, malos o regulares; sin ser ni indios ni norteamericanos necesariamente.


Estamos siendo rastreados, pero no por el olor de las cagarrutas de nuestros caballos o en su defecto de nuestros perros, ni incluso por el de las propias; sino por nuestras palabras. Las que decimos de viva voz, o las que escribimos correctamente en Internet. Huelan bien o mal, sean altisonantes o malsonantes. Y a no ser que permanezcamos mudos y escribiendo únicamente misivas a bolígrafo sobre papel blanco, rayado o cuadriculado, para enviarlas después por correo postal como antiguamente, seremos perseguidos, agobiados, acorralados, y finalmente, encontrados y neutralizados, o en el mejor de los casos: utilizados. Para el bien común, desde luego, o para el de algunos pocos, también, pero nunca para el nuestro propio.

Esos rastreadores modernos, ahora llamados buscadores, están por todas partes, pero sin salirse de las redes naturalmente. Bien sean alámbricas, inalámbricas, o de fibra óptica. A través de teléfonos móviles o fijos, y de todos y cada uno de los ordenadores de los que hoy en día cualquier ser humano trae ya bajo el brazo al nacer –en lugar de la clásica barra de pan de antes–, con el que para sobrevivir en adelante, necesitará obligatoriamente una hermana llamada ADSL.

Pruebe usted, sea hembra o varón, a enviar un mensaje a cualquier amiga o amigo dentro de las tres combinaciones sexuales posibles y comprobará que la próxima vez que abra su navegador para esperar la ansiada respuesta, aparecerán multitud de anuncios relacionados con alguna de las palabras más sugerentes utilizadas en su anterior mensaje. Por ejemplo, si ha utilizado la palabra “pelo” en alguna de sus frases como, “...tienes un pelo divino...”, aparecerán por arte de magia todo tipo de anuncios de champús y pelucas, algún pasaje de la Biblia e incluso alguna fotografía de Cher. Si profundizamos en un lenguaje más íntimo sin caer en la pazguatería ni llegar a la pornografía, una frase como, “...y quiero que ese culo tuyo más prieto que el de Brad Pitt sea solo para mí...”, puede llevarnos a recibir tanto a la parte emisora como a la receptora, sin consideración de sexos, multitud de propuestas para adquirir la filmografía completa en DVDs del citado artista, todo tipo de anuncios de slips o boxes de las marcas más reputadas y una amplia variedad de mobiliario gimnástico para mantener nuestro cuerpo terso. Sin contar, con la enorme cantidad de culos anónimos de ambos sexos carentes de un triste tanga, dispuestos a ser contemplados por nuestros ojos sin pagar un céntimo. Si la parte receptora, motivada por nuestras palabras responde con algo como, “...no puedo dejar de pensar en esas caderas tuyas, más acogedoras para mí que las de Jennifer López...”, ya está liada, pero “gorda”. Recibiremos, además de una oleada de ofertas con toda la filmografía de esa estrella junto a la de su discografia completa con póster de regalo, nos guste o no, el cartel de la película “Lo Verde empieza en los Pirineos” con Jose Luis López Vazquez (q.e.p.d.). En cuanto a caderas anónimas desnudas, con y sin prótesis más o mucho más de lo mismo.

Así están las cosas. Y si escribimos en inglés para demostrar nuestra cultura. Peor. Porque como todo el mundo sabe, los mejores rastreadores eran del salvaje Oeste y hablaban inglés tan bien como el chiricahua. Por ello los más avanzados buscadores han nacido también alli, en Silicon Valley, donde terminaba ese Oeste dejando de ser salvaje antes de llegar al mar y donde también se dejaron la piel muchos de aquellos rastreadores indo-americanos, antepasados de los que hoy mantienen limpias todas esas modernas instalaciones, trabajando como barrenderos.
¡Qué no se nos ocurra escribir, presumiendo de doctos, cualquiera de las frases antes reseñadas en inglés o en chiricahua!, porque entonces las ofertas recibidas, junto a los culos y las caderas, saldrán por los costados de la pantalla de nuestro ordenador sin que podamos contenerlas. Pero esto no es lo más grave. Pongamos que cometemos la torpeza de enviar algún comentario de actualidad a alguno de nuestros amigos de ambos sexos, en los que aparezca algún vocablo perteneciente a uno de los problemas más sangrantes que vive en la actualidad la administración norteamericana, y que ahora no me atrevo a mencionar ni siquiera en abreviatura. Y no me refiero al 7º de caballería, a Sitting Bull (Toro Sentado), a los rastreadores indo-americanos, o a Búffalo Bill. Por esa acción gramatical, nos puede caer encima todo el peso de la Central de Inteligencia, e incluso un día al sonar el timbre de nuestra casa y abrir la puerta, lo último que veamos en esta vida sean las caras pintadas de verde de unas fuerzas especiales que nadie conoce por su nombre de pila y que ningún ser humano que siga vivo, ha visto jamás de frente, excepto el Presidente de los EEUU.








Hace unos días en un programa cultural, he oído que la administración del país del salvaje Oeste ha dedicado este año, cincuenta mil millones de dólares USA (50.000.000.000 $) para mejorar los sistemas de escucha, rastreo y detección, encargados de mantener la seguridad de los ciudadanos norteamericanos, y que gracias a ese dinero se salvarán cientos o tal vez miles de vidas de civiles y militares inocentes de las que intenta segar a diario el terrorismo internacional. Para ello, escucharán, grabarán y almacenarán, todo lo que digamos o escribamos, y tarde o temprano incluso lo que pensemos el resto de la humanidad. Yo, que soy de Ciencias y que en cuanto me dejan me pongo a hacer cuentas, se me ha ocurrido hacer estos sencillos cálculos: Teniendo en cuenta que en el Africa negra, o en la India, por ejemplo, con 1.000 $ un habitante medio puede sobrevivir un año en condiciones mucho más aceptables que las de sus compatriotas, con la misma cantidad que dedica la inteligencia norteamericana a salvar esos cientos o quizá miles de vidas de sus ciudadanos, en estos paises lejanos y en el resto del mundo, se podrían salvar 50 millones de vidas de las que se pierden fácilmente por falta de alimentos, medicinas o agua potable todos los años. Siempre que los presupuestos generales del estado norteamericano se mantengan. Cada cual que haga sus cálculos para averiguar cuántas decenas de miles de vidas de africanos o hindúes equivalen a la de un norteamericano medio, civil o militar, según las cuentas de las centrales de inteligencia de ese salvaje Oeste.

Recuerdo las palabras de un amigo, que hace bastantes años tras la aparición de Internet, opinaba ingenuamente que ello nos haría más libres y cultos, menos dependientes del poder de los estados, menos sujetos a la censura, y además gratis. Yo por llevarle la contraria, algo enfermizo en mí, opinaba que no era posible que un invento de la NASA tuviera como objetivo la libertad del individuo, contraria habitualmente a la de la sociedad, imaginando algún plan oculto para cebarnos primero, pudiéndonos llevar después de forma pacífica, contentos al pesebre; o en el mejor de los casos, sacándonos únicamente el dinero de los bolsillos y ofreciéndonos publicidad a cambio. Bueno, pues aquí y así estamos. ¿Y qué podemos hacer para protegernos de esos astutos buscadores sin tener que escapar a uña de caballo?

Creo tener la solución. Esta solución tendría varias vías. La más fácil sería, si supieramos hacerlo, escribir en chino. No creo que vinieran a buscarnos desde tan lejos, dijéramos lo que dijésemos. Pero eso sí, en ningún caso deberíamos acercarnos a la plaza de Tian’anmen, para evitar ser fulminados por algún tanque del ejército chino, por disidentes. Los buscadores indo-americanos, no hablan ese idioma, por lo que estaríamos tan a salvo como los fugitivos de la película si hubieran escapado, en lugar de a caballo, en bicicleta que no deja restos orgánicos.

La segunda vía, que es la que yo más recomiendo, es intentar escribir en andaluz de la Serranía de Ronda, aunque seamos catalanes. Pondré varios ejemplos. Supongamos que nos viene en gana escribir sobre un terrorista recientemente localizado, neutralizado, y pasado por agua, sin que se nos vincule a una red con nombre árabe sobradamente conocida. Podríamos escribir: “Fin Laen ah cío ezcohonaó y arrohaó a la má, a pezá dehtá dezarmaó el hìoputa, cin que Arcaèha ni er Pasquintáh zàllan coscaó de ná...”. Sin sufrir por ello el menor daño por parte de los hombres verdes. Además dudo que nos llegara publicidad alguna ni siquiera de la Caja de Ahorros de Ronda.

Si quisieramos escribir a una amiga o amigo muy íntimos podríamos decir algo así como: “Mizentràñah, toy con tànt’ancia e vèrte que ce me zàrtan loh pùrsoh...”. Y como mucho nos llegarían algunos versículos de las Upanishads en sánscrito. Finalmente si decidiéramos, por ejemplo, enviarle una carta de despedida al Director General del departamento donde trabajamos en el Ministerio de Asuntos Exteriores, solo tendríamos que escribir: “Ke te hén, ilipòyah cornúo, te ba llevá er cafelìyo con moiète y pringá a tú espàsho tú concuñào er que ce lo mònta con tu muhén...”. Tampoco en este caso habría peligro de publicidad alguna ni de represión ministerial. Como mucho, llegaría algún anuncio de manteca colorá, molletes antequeranos o la programación completa de Canal Sur. Nada dañino para la vida.

Y así, podríamos mantenernos como las zanahorias, ocultos bajo tierra durante un tiempo, hasta que una mano amiga viniera a recogernos porque nos hubiera llegado la hora.


sábado, 7 de mayo de 2011

Prohibido prohibir el amarillo


Cuarenta y nueve años después del éxito de “Love me do”, el gobierno cubano integra la música de los Beatles en su programa de apertura cultural con la creación de un club estatal: “El Submarino Amarillo”. “La Habana necesitaba un recinto como este en el 2011. Aquí solo se escuchará música beat, nada de bachata ni reggaeton”, ha dicho Ernesto Juan Castellanos, director artístico del nuevo club con paredes azules y amarillas perteneciente al Ministerio de Cultura.

“Al tener de manera oficial un nuevo espacio, los Beatles han pasado de ser prohibidos a obligatorios”, manifestó Castellanos. “En el pasado, el pueblo cubano no estaba en condiciones de asimilar su música ni entender sus letras ni sus melenas. Por ello los cuatro de Liverpool fueron tachados de contra-revolucionarios, siendo prohibidos sus discos y su presencia por uno de los abuelos de la Revolución permanente: el comandante Jorge “Papito” Serguera, recientemente fallecido de cáncer de colon. De haber estado vivo le habríamos invitado a bailar el “Twist and Shout” con nosotros, aunque solo bailaba el son cubano revolucionario, responsable de su enfermedad”, concluyó. Grupos musicales en vivo y en directo, algunos septagenarios, representan aquella música siguiendo la estela que ya iniciaran en España Los Mustangs y Los Beatles de Cádiz a mediados de los años 60.

En el año 2000, como un preludio moderado a estos hechos de actualidad, el propio Fidel Castro asistió a la inauguración de una estatua de John Lennon en el parque de La Habana, muy cerca de donde ahora está “El Submarino Amarillo”, manifestando que John siempre fue un revolucionario desdibujado por sus otros tres compañeros, Paul, George y Ringo. “Así es, mi Comandante”, añadió “Papito” Serguera presente en el acto, “aunque hayamos tardado 20 años después de su muerte en descubrirlo”.
En los once años que han pasado desde aquella inauguración y tras la reciente muerte de “Papito”, la letra de “Obladi, oblada”, ha dejado de considerarse contrarrevolucionaria y el pueblo cubano ha podido finalmente tararearla en la ducha sin ir a prisión por ello.

A la inauguración oficial del club asistió Raúl Castro, vestido de Sgt. Pepper’s y acompañado por su gabinete de ministros disfrazados de miembros de la Banda de los Corazones Solitarios (Lonely Hearts Club Band), presidiendo una representación nacional de beatlemanía formada por fans de la tercera edad; alguno de los cuales, en el pasado, pagaron con cárcel su obsesión musical y la posesión ilegal de vinilos. Los servicios de salud cubanos, se vieron obligados a atender varias lipotimias, entre ellas la de Raúl, y alguna que otra fractura sin importancia, al bailar todos unidos a los acordes de “Back to the USSR”. Fidel Castro siguió en todo momento desde la cama, haciendo los coros, la emisión del evento a través de su televisión pública privada.

Qué tranquilizador fue en un pasado reciente, contemplar a todo un pueblo dormido por los arrullos de una única nana revolucionaria acompasada por los trinos (¡cucurrucucú!) de algunos pájaros. Y cuán gratificante es que cincuenta años después, los gallos de las gargantas de esos mismos pájaros, las de los Hermanos Castro, despierten de sus cunas a un pueblo ya adulto con este madrigal, entonces contrarrevolucionario y ahora progresista, de Lennon y McCartney: “Yesterday, all my troubles seemed so far away, now it looks as though they’re here to stay, oh! I believe in yesterday... (El ayer, todos mis problemas parecían tan lejanos, ahora parece como si estuvieran aquí para siempre, oh!, creo en el ayer...)”. Algunos pocos de aquellos durmientes que intentaron despertarse cantándolo antes de tiempo, fueron trasladados a causa de su peligrosidad social y musical, desde aquellas cunas a jaulas insonorizadas más apropiadas, de las que han salido a tiempo para volver a escuchar su canción favorita.

Se espera que estos aires de libertad permitan que dentro de veinte años, “que no es nada”, como afirmaba también Carlos Gardel hace ochenta, se permita alguna actuación de Marilyn Manson en El Tropicana, si es que no se encuentra para entonces recluido en alguna residencia psiquiátrica para ancianos terminales.






viernes, 29 de abril de 2011

Un rescate anunciado



Angela Dorothea Kasner, hija del pastor luterano Horst Kasner y de Herlind Jentzsch, profesora de latín, apellidada Merkel desde su temprano matrimonio con el físico Ulrich Merkel, militó muy joven en las Juventudes Comunistas de la RDA (único partido oficial) como responsable de propaganda. Aunque ella lo negara rotundamente años después diciendo: "que sólo repartía entradas gratuitas para el teatro de marionetas”. Al igual que Angela, Celia Villalobos militó en las mismas Juventudes, pero en España y contra el Movimiento, también el único partido oficial. Quizás por ello, ambas dos hayan terminado convergiendo hermanadas ideológicamente, en una evolución natural, hacia el centro-derecha europeo y más allá. Dejando a Celia y volviendo con Angela, al acabar la carrera de Física, se separa de Ulrich Merkel pero conservando su apellido y tras doctorarse en Física Cuántica bajo la tutoría del profesor Joachim Sauer -también separado como ella-, se convierte en su amante agradecida. No se sabe si antes, durante o después del doctorado. En 1989, y coincidiendo con la caída del muro de Berlín, se inscribe en el SDP (Partido Socialdemócrata Alemán) y de ahí salta a la agrupación Despertar Democrático (DA) desde donde, mediante una fusión fría (término muy utilizado por ella en su doctorado), se introduce en la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de la mano caliente de Helmut Kolh, el cual solía llamarla cariñosamente “mi muchacha”, no se sabe muy bien porqué. Ya en 1998 después de vivir 11 años juntos, se casa con Sauer (“Agrio” en castellano) del que no toma su apellido por las posibles connotaciones hacia su persona (Angela "Agria"), mientras que Merkel ya era un apellido políticamente muy querido y no tenía ningún significado oculto más que el que ella y nosotros quisiéramos darle. Sauer, más afín a las nuevas mutaciones ideológicas de Angela que el físico Merkel, añade a los conocimientos de Física de ella, los de la Química, su especialidad, creando un nuevo binomio de Física y Química: Merkel-Sauer, gracias a ese segundo matrimonio de ambos.

Bien, pues esta renacida y re-bautizada Angela Merkel, capitaneando la Comunidad Europea -también llamada La Nave del Olvido por algunos-, apoyada por el primero de a bordo, el pequeño Nicolás, junto al grumete Zapatero y Berlusconi, el bucanero, después de haber rescatado a los bancos y a los gobiernos de algunos países amigos, ha decidido acudir también en ayuda de millones de ciudadanos a la deriva y a punto de ahogarse. Para conseguir rescatarles de las hipotecas de sus casas, ahora embargadas por esos bancos también anteriormente rescatados junto a la porción máxima posible de retención sobre la prestación por desempleo que cubra el diferencial de la deuda pendiente con ellos, después de saldadas en subasta las viviendas. A tal fin se van a fabricar, en una primera fase y en un tiempo record, 10 millones de salvavidas (llamados comúnmente flotadores) con los colores y estrellas de la CEE, un pitorrillo para inflarlos, e instrucciones en todos los idiomas de la Comunidad, incluidos el catalán, el vasco, el gallego y el sardo. Llevarán impreso el slogan, “¡Que ningún ciudadano muera ahogado por sus deudas!”, con tintas indelebles pero no tóxicas, segun la normativa de la CEE.


La fabricación de estas originales piezas se llevará a cabo en industrias de Alemania, que es de donde ha partido la idea. Industrias con una larga experiencia en la investigación y fabricación de flotadores (como puede comprobarse en las fotos 1 y 2), que tan buenos resultados dieron en los sistemas de salvamento de las tripulaciones alemanas de los submarinos U-Boot y en los patines de flotación de los hidroaviones Heinkel en sus amerizajes de emergencia durante la Segunda Guerra Mundial.



Esta producción, será financiada por los bolsillos de todos los ciudadanos de la Unión Europea, que es de donde salen siempre los fondos de cohesión y los billetes de avión clase
business de sus eurodiputados.
A través de la Seguridad Social de cada uno de los gobiernos implicados, se impartirán cursillos de autosalvamento en piscinas itinerantes habilitadas por toda Europa para los ciudadanos que no comprendan fácilmente las instrucciones, pero que quieran mojarse en el proyecto. Alguno de estos ciudadanos ya apuntados al paro acuático, podrán posteriormente reciclarse en monitores de salvamento hipotecario de emergencia. Se espera que estas medidas contribuyan a disminuir la tasa de desempleo en países como España, donde el agua es más templada.

jueves, 28 de abril de 2011

Nos queda la lana



Supongamos que todos los seres humanos pensáramos igual. Igual de bien se entiende. Sí, pero ¿como quién? Tomemos como ejemplo a nuestros políticos, aunque más que ellos nuestros, ya somos, o pronto vamos a ser todos nosotros, suyos. Pensemos en los que tienen poder actual o van a tenerlo a la vuelta de la esquina, es decir, en los de mayor rango. Porque nadie querría ser, por ejemplo, como el alcalde de Lepe o el de Castelldefels. ¿Seríamos mejores si todos pensáramos como Leyre Pajín, como José "Pepín" Blanco, o como Carmen Chacón, por poner mandos intermedios? ¿O seríamos peores si lo hiciéramos como Esteban González Pons, como Maria Dolores de Cospedal, o como Soraya Saenz de Santamaría; estas últimas también llamadas “Los ángeles de Rajoy”? ¿O tal vez seríamos más auténticos si no pensáramos como ninguno de ellos incluidos sus mandos superiores? Menudo tostón ser todos Pajínes, Blancos, Chacones, Ponss, Cospedales o Santamarías, todo el día diciendo sandeces.
También podríamos verlo desde el punto de vista de la erótica del poder. Y ya que he elaborado unas listas no paritarias con discriminación positiva 4 a 2, ¿qué nos pondría más, la barbilla de Blanco, el aire marcial de la Chacón, o la melenita corta de Cospedal? A Soraya no la incluyo porque juega con ventaja. Tiene nombre de Emperatriz, ha posado con traje de chaqueta para una revista de moda seria, y fué participante en “Lluvia de Estrellas” de jovencita. A Esteban tampoco, porque está siempre sonriente como Zapatero antes, pero como si fuera nuestro director espiritual. Y Leyre ahora es enfermera y tiene que cuidarnos a todos en vez de provocarnos.
¡Estamos listos si nos dejáramos llevar por sus dulces promesas! Pues eso es precisamente lo que haremos. Les daremos carta blanca para jugar al póker con nosotros. Tanto si les entregamos la mitad más uno de sus escaños, como si les castigamos con menos de la mitad, les estaremos regalando el comodín. A no ser que bailemos con Izquierda Unida, la menos agraciada, con el Partido Nacionalista Vasco, el más varonil, o con Convergencia i Unió, que tiene nombre de industria textil: como Fabra y Coats, líderes de la mercería catalana. Aún quedarían en la pista: Independientes por Cuenca, Unión por Leganés, Alternativa Motor y Deporte, o Ciudadanos en Blanco. Ninguna decisión es fácil, y menos desde el rebaño.
Como corderos en el redil que salimos de tarde en tarde en transhumancia para votar y poder balar después todos entonados, bien para afirmar a nuestro pastor o para negar al lobo, la única esperanza que nos queda es tener la suficiente paja para poder dar lo mejor de nosotros: la lana.

martes, 26 de abril de 2011

Mentiras como palmas o verdades como puños


“La verdad desestabiliza más que la mentira” ha manifestado John R. Mundake, vice-secretario interino de mentiras a medias destacado por el gobierno de los E.E.U.U. para las buenas relaciones del Pentágono con los medios de comunicación y con el mundo. Esta frase entresacada de una rueda de prensa -con respuestas pero sin preguntas- convocada urgentemente con motivo de la publicación de los últimos papeles filtrados por Wikileaks, ha dado la vuelta al mundo. Por su parte The White House condenó este lunes en los términos más duros posibles, la filtración de verdades en forma de documentos. “Assange es un irresponsable que todavía no se ha enterado que con la verdad no se va a ninguna parte más que a la cárcel, que es donde va a acabar él por violador. Y tampoco se puede construir con verdades, un mundo libre como lo estamos haciendo posible nosotros. El Pentágono también dispone de documentos con tantas verdades o más que las de Wikileaks, pero nuestra responsabilidad, nos impide filtrarlas a los medios. Hay que repartir mentiras que tranquilicen a nuestros ciudadanos y a los de los demás paises amigos para que no cunda el pánico. Y no verdades obscenas como todas esas. Como dijo acertadamente Johnny Logan a Vienna en “Johnny Guitar”: Miénteme y dime que todavía me quieres–."
"La mentira es siempre más acertada y segura que la verdad; y mucho más piadosa", remató Mundake, dejando a los periodistas allí convocados con la boca abierta, antes de que pudieran hacer preguntas que no tienen respuesta. Al salir de allí, se le escuchó tararear la conocida copla alcarreña: “...me topé con un ciruelo, cargadito de manzanas tralará...”.

lunes, 25 de abril de 2011

Crónicas Costaleras





“Oído a la campana”, o “A colocarse y al loro” como dijo el profesor Tierno Galván siendo alcalde de Madrid. Tres secos toques al metal y el trono está arriba. 

El también profesor de Educación Física de la UMA, José María Hinojosa, avalado por más de 15 años de experiencia como “hombre de trono” está preparando una tesis doctoral que va a revolucionar el mundo de la Ciencia y de la Religión, permitiendo a los costaleros de la Semana Santa malagueña entrar en los anales del conocimiento científico. Para llegar a conclusiones necesariamente contrastadas, ya en 2009 y 2010 mediante un “proyecto piloto”, a algunos costaleros elegidos les fueron instalados pulsómetros y GPS para conocer las pulsaciones cada segundo a lo largo de sus trayectorias, así como su ubicación exacta metro a metro bajo el trono, respecto al callejero actualizado de la ciudad. Este año, como novedad, para medir la resistencia de los costaleros a la carga asimétrica, el profesor Hinojosa y su compañero Aurelio Díaz realizarán análisis de orina y ácido láctico en varios puntos del recorrido. Lo que no han manifestado a la redacción del diario Qué, es cómo lo van a llevar a cabo, si sobre la marcha, caminando junto a los costaleros bajo el trono y provistos de embudos, tubos y envases herméticos, o en las paradas del autobús cofrade. Tampoco han indicado en que forma y de que lugar del cuerpo extraerán el ácido láctico a los sufridos porteadores, alguno de los cuales van a ciegas (como se refleja en una fotografía) con un pañuelo negro cubriéndoles los ojos, dejándose guiar por sus hermanos costaleros. Un hombre de trono, sufre lo mismo que un ciclista, ha afirmado el profesor Hinojosa a partir de las conclusiones de su estudio desde un punto de vista científico, no deportivo; aunque no ha explicitado si ese ciclista, estaba subiendo el Tourmalet o realizando una contrareloj. Respecto al uso de fajas o cinturones, Hinojosa afirma que “son recomendables” aunque todavía no ha sido verificado científicamente ni incluido en su estudio. Finalmente asegura que ha buscado otros estudios científicos similares al suyo, sin encontrarlos: He encontrado algo parecido en Jerez, pero no es comparable, concluye en una entrevista a Diario Sur; sin especificar tampoco si se refería a pruebas realizadas con costaleros en el circuito de Jerez de Fórmula Uno. Estas pruebas médicas y psicomotrices se van a realizar, si el tiempo lo permite, en varias procesiones malagueñas; entre las que se incluye El Submarino de la Soledad (Sepulcro) que no le teme al agua –no confundir con El Submarino Amarillo (Beatles)–. 

La ambiciosa pretensión de este incansable profesor, es crear un grupo de investigación multidisciplinar que abarque a educadores físicos, fisioterapeutas y nutricionistas. Sin olvidar algunos teólogos y educadores religiosos, estudiosos de esta fuente de fe inagotable. Según otro estudio paralelo realizado por el Hospital Quirón de Málaga, centro de reciente implantación especializado en estos trances, un costalero medio necesita al menos cinco días para recuperarse del esfuerzo acumulado en sus carnes. Más incluso que Contador después de ganar el Tour de Francia. Toda esta búsqueda científico-físico-religiosa ha motivado que jóvenes universitarios de la Universidad de Málaga, mayoritariamente estudiantes de Física Cuántica y Educación Física, dirijan sus esfuerzos mentales y físicos a realizar diferentes tesis sobre la capacidad porteadora de los hombres de trono en Málaga. Los estudiantes de Medicina, para no quedarse rezagados, han comenzado a hacer investigaciones sobre la incidencia del baile de los tronos en la atrofia de las articulaciones superiores de los jóvenes costaleros, así como en las hernias discales, las bulsitis tempranas y la disfunción eréctil. Siendo esta última directamente responsable en la incapacidad para levantar los tronos en un 3% de los costaleros analizados.

Respecto a la moda nazarena, el mismo diario Qué afirma que “lucir el fervor religioso por las calles de Málaga durante la Semana de Pasión, tiene un precio, que va de los 150 € en los casos más modestos, a los 900 € cuando se utilizan tejidos nobles, cíngulos, guantes y medallas”. A pesar de que los costes no han subido este año –como indica un pie de foto– y teniendo en cuenta que estos materiales no es posible encontrarlos en las rebajas de Zara ni en las del Corte Inglés. La UCE (Unión de Consumidores de España), también según el mismo diario, ha querido manifestarse al respecto indicando que “la capital de la Costa del Sol junto a Sevilla y Jerez, es la más cara de Andalucía”; refiriéndose a estas prendas, no respecto al precio de los boquerones Vitorianos, se sobreentiende.

Hace algunos años, un joven emprendedor malagueño de Villanueva de Tapia, instalador eléctrico de profesión, inventó un original sistema de almohadillas neumáticas para nivelar los hombros de todos los costaleros del mundo. Este ingenioso joven, llevaba tiempo observando en su pueblo que los costaleros bajitos –una vez terminada la faena– salían de debajo de los tronos tan frescos, silbando e incluso bailando saetas, mientras que el resto, más altos, salían también pero con los hombros “crujíos”: como él, que medía un metro setenta y ocho. Haciendo encuestas entre todas las cofradías de la provincia de Málaga, pudo comprobar que los costaleros altos (de más de 1,75 m.) eran solamente un 20% del total, constatando con ello la gran injusticia social que esa mayor talla conllevaba. Aquello le dió fuerzas para intentar equilibrar esas diferencias. Pensando bajo el trono, como hizo Newton bajo el manzano, se le ocurrió crear unas almohadillas hinchables que compensaran las diferentes alturas entre los hombros de los costaleros. Incluso se planteó que esas almohadillas pudieran autonivelarse para restablecer el desnivel en las cuestas y en los socavones de los recorridos, estando todas conectadas entre si mediante un circuito cerrado. De esa forma el trono estaría siempre nivelado como el AVE y habría justicia social entre los costaleros, al margen de su estatura. Se puso manos a la obra y al cumplirse la siguiente Semana Santa el invento ya estaba listo para experimentarlo en su pueblo. Solamente dos cofradías del lugar se atrevieron a probarlo, saliendo muy contentos, al terminar su recorrido, los hombres de trono más altos, ya que los varales se les clavaban menos que antes y se sentían más ligeros. No así alguno de los más bajitos que tuvieron que soportar por primera vez en su vida los kilos que les correspondían por derecho propio. Al año siguiente, el joven investigador pudo constatar que se produjeron un elevado número de bajas entre los costaleros de menor talla, por falta de fe y porque anteriormente se apuntaban a las cofradías, no para sufrir como los altos, sino para disfrutar bebiendo y bailando saetas con sus hombros descansados al no llegar a los varales, de los que algunos incluso se columpiaban en ocasiones, incrementando de forma arriesgada el peso del trono.

La noticia corrió como la pólvora y los pedidos no se hicieron esperar. Como colofón, la Asociación de Jóvenes Empresarios de Málaga (AJE), le concedieron el premio “Joven emprendedor del año”, con el que siguió investigando para la mejora técnica de las procesiones del futuro. En el enlace  
http://www.almohadillasneumaticas.com/index.php?option=com_content&task=view&id=1&Itemid=1 , se puede comprobar la bondad del sistema, a través de una animación a todo color morado, y cómo el trono pasa por terrenos dificultosos (terraplenes, rampas, montículos y socavones) sin la menor dificultad, mientras una utilidad musical nos permite seleccionar entre 5 piezas de saetas en mp3: “Consuelo gitano”, “Costalero”, “La saeta”, “Nazareno y gitano”, o “Perdona a tu pueblo”. También figuran una serie de ventajas del sistema así como una lista de agradecimientos, como la dedicada a la empresa “Maquinaria Agrícola Iznajar” que colaboró en la fabricación del molde. Gracias a este merecido éxito, el joven ha creado una nueva empresa con sede en el PTA (Parque Tecnológico de Andalucía), para atender los miles de pedidos y desde donde está investigando en nuevas aplicaciones como las almohadillas neumáticas para el tráfico, que sustituyan a los molestos “badenes” y que ya han sido experimentadas con éxito en urbanizaciones privadas, desvíos provisionales y puntos negros de las carreteras españolas.





Como consecuencia de la difusión y universalización de este sistema, la Asociación de Costaleros de toda España (ACDE, en inglés: “eisidiei”) con la colaboración de la clínica Quirón de Málaga,  ha encuestado a más de tres mil costaleros de toda España, examinando a trescientos de ellos para obtener muestras fiables. Del resultado de estas encuestas y de las pruebas médicas, se ha concluido que la vida útil del hombro de un costalero (bien sea de izquierdas o de derechas) que usa y disfruta de este sistema de almohadillas, se ha duplicado pudiendo llegar hasta los 67 años –edad mínima de jubilación– sin artrosis, artritis o bajas laborales permanentes. Animados por estos avances tecnológicos con resultados tan espectaculares, jóvenes universitarios de la UMA han empezado a investigar en la aplicación del ABS y el airbag a los tronos para evitar trágicos accidentes como el sucedido a finales del siglo XIX en la isla de La Palma, en Canarias, en el que el trono de la cofradía de la Virgen Blanca se precipitó por un barranco, muriendo dos costaleros y resultando muchos otros con fracturas, al igual que la imagen vestida de blanco.  Se sabe también que para no quedarse atrás, Adidas y Nike están investigando y haciendo pruebas de resistencia en India y el continente africano, con la intención de fabricar unas zapatillas con amortiguadores de carga cinética especiales para costaleros, que transformarán el peso y la voluntad en energía, almacenándola en minúsculas celdillas de silicio, permitiendo rescatarla a voluntad en los recorridos con pendientes de más del 5% o en los momentos críticos de más fragilidad del costalero.
Tal vez en un futuro no muy lejano, afianzando la marca España, veamos participar a tronos y pasos no solamente en Semana Santa, sino también en competiciones deportivas internacionales e incluso olímpicas, rompiendo marcas y obteniendo medallas para sus Vírgenes y Cristos gracias a estas investigaciones tecnológicas y teológicas de las que nuestro país es puntero. Para ello habrá que fomentar ya desde la escuela la educación infantil en estas artes aplicadas para que las futuras generaciones de costaleros salgan preparadas a competir con ventaja en el mercado mundial de la fe ciega.

miércoles, 20 de abril de 2011

Apuntes de Telefonía


Telefónica, la principal empresa de telefonía de nuestro hermoso país, España, hasta hace bien poco empresa pública privatizada en pro del bien social del Estado, nos ha dado en estos últimos días unas clases magistrales de aritmética que se pueden resumir en estos términos:
Si multiplicamos, el 20% de los 30.000 trabajadoras y trabajadores (6.000) de esta empresa modélica en cuanto a la obtención de beneficios, por el promedio de su sueldo actual anual (unos 18.000 €), durante 4 años, 7 meses, 16 días, 19 horas y 12 minutos, nos da como resultado exacto 500 millones de euros: 500.000.000 € para entendernos mejor. Ese es exactamente el importe que Telefónica va a repartir en forma de estimulantes gratificaciones entre el 6,3333% de la plantilla, que corresponde al número exacto de sus mejores ejecutivas y ejecutivos: 1.900. He puesto a esos 6.000 trabajadoras y trabajadores y sus 18.000 € anuales entre paréntesis, porque son los que la empresa piensa despedir en los próximos 3 años, para poder mantener su ritmo de beneficios actuales.
Si todos esos 1.900 ejecutivos y ejecutivas bonificados fueran iguales, se repartirían de una forma equitativa 263.157,89 € cada uno, que equivale a lo que ganaría trabajando una sola empleada de Telefónica (mayoritariamente mujeres) de las que van a despedir, a lo largo de 14 años, 7 meses, 13 días, 4 horas y 48 minutos. Eso sí, cobrando durante todo ese tiempo, el mismo salario sin subidas ni convenios colectivos. Cifra a la que evidentemente no va a poder llegar ya que va a ser despedida unos 12 años antes.
Esto sería ciertamente así, si además de ser todos los ejecutivos iguales en cuanto a sexo y reparto de primas, también lo fueran todos los trabajadores en cuanto a su sueldo anual de 18.000 € aunque fueran de distinto sexo. Pero ni los ejecutivos van a cobrar todos lo mismo, ni los trabajadores van a dejar de cobrar lo mismo también, porque no todos tienen igual sueldo e idéntico sexo. Y con ello no quiero decir que lo expuesto anteriormente sea totalmente falso, pero tampoco es totalmente cierto, como apostillaría seguramente el Director General del Consejo de Administración de Telefónica, coincidiendo con mis palabras. Yo añado a pesar de no ser de dicho Consejo, que no son totalmente exactas las cifras expuestas por mí anteriormente y que pueden contener un margen de error, arriba o abajo, del 3%; admisible hasta por la Dirección General de Tráfico en cuanto a los límites de velocidad, no de tocino.
Pero las cuentas no acaban ahí. Supongamos que los accionistas de esta compañía -entre los cuales quizás se encuentre algún familiar nuestro, o ese vecino tan amable que nos cede el paso a menudo abriéndonos la puerta del portal-, movidos por su buen corazón y por solidaridad hacia sus compatriotas españoles teledirigidos al paro, deciden rebajar las previsiones de embolsarse 10.000.000.000 € este año -según el cálculo mínimo anual por parte de la empresa para los próximos años-, a solo 5.000 millones. Únicamente por esta vez. Como gesto. En un Consejo de Accionistas Extraordinario igual que si de una bula papal se tratara. En ese caso, ya no sería necesario ningún despido, ni quitarles el pan de la boca a esos 1.900 ejecutivos y ejecutivas -que seguramente se merecen los jugosos “bonus”-, mediante algún bandolero para repartirlo solidariamente entre los despedidos. Estos 5.000.000.000 € darían de sí, no solo para mantener la plantilla completa y unida, sino que esos 6.000 trabajadores y trabajadoras despedidos, podrían recibir el mismo salario que ahora tienen durante los próximos 46 años, 2 meses y 17 días, incluso después de muertos la gran mayoría. Pero sin subidas salariales. Para tanto no daría, a no ser que ese dinero se metiera en algún banco suizo a plazo fijo, donde lo van a guardar los de los “bonus”. Regalándole finalmente a la empresa las horas sobrantes también por generosidad y porque nunca me gustaron los decimales.
Y todo ello sin necesidad de acudir al trabajo. Quedándose en casa reciclándose para aprender a no trabajar y a esperar el salario puntualmente a fin de mes desde la cocina. Ya que Telefónica no les necesita ni les necesitará para seguir aumentando la productividad. Para eso estamos nosotros, los consumidores, todos en la misma red y con millones de móviles haciéndonos cosquillitas en las orejas.
Como nos están demostrando, con cifras en la mano, las grandes compañías que mueven a este gran país, la verdadera y duradera productividad se conseguirá finalmente aumentando el número de usuarios y reduciendo el número de sus empleados.